miércoles, 22 de abril de 2009

Coolhunting en La Plana: Los trendsetters de mi barrio

Por Lola Cu,

De verdad de la buena, pretendía hacer una serie de cuadros costumbristas, siguiendo un espíritu destructivo a lo Pascual Tirado, pero en castellano y de raval. Me di una vuelta por mi barrio en busca de esas escenas del Castellón underground que tanto nos molarían si las viéramos en ciudades más guays y más cosmopolitas para luego hablar de nuestra hipocresía y esas cosas. Pero, joder, mi barrio es tan heterogéneo que la misma definición de costumbrismo me llevaría una semana.

Tres portales más arriba debo tener una casa de putas, o unas tías muy dadas a enseñar carne que comparten un piso muy pequeño, aseguro que no tengo un día suspicaz. Una de ellas es la verdadera trendsetter de la panda. Es morena, probablemente brasileña o algo parecido. Piel muy morena, pelo estropajoso negro larguísimo en plan pantojil, nada cuidado. Ayer me crucé con ella, que venía de la compra con ese look que no llega ni a choni. Pantanón pitillo-pirata-lavado a la piedra (oh, sí!), sandalias doradas by el chino de la esquina, camiseta topeceñida con el sujetador en contraste y poco más. Dos días después, sus colegas irán igual, que las tengo fichadas.

Mi kebab favorito está a cinco minutos andando. Es diminuto y a veces toca hacer cola en la calle. Un gran lugar para los coolhunters de La Plana. Multicultural, multiétnico, heterogéneo, ecléctico. Normalmente hay dos o tres tipos que atienden el kebab, que se turnan con los que atienden la verdulería que hay en otro punto de la calle. Son todos clónicos, pero uno de ellos es el más transgresor. ¡¡¡Se pone gomina!!! Disculpen mi ignorancia, porque desconozco por completo si la gomina inclumple algún precepto religioso, pero me mola mucho ese look entre metrosexual playero y mártir del pan pita. Adorable.

Mis trendsetters favoritos son Andy y Lucas, aunque es muy posible que no se llamen así. Les adoro. Se pasan la vida dentro del parking, dentro del coche. Un coche viejo que uno de ellos ha debido heredar de su padre, verde botella, lleno de rascadas. Ese coche me recuerda a las maquinitas esas de la feria que tienen un gancho para cazar peluches malos y feos. No se ve una mierda, no entiendo como no les multan. El otro día conté una Pucca (no está más vista que el tebeo??), a Trancas y Barrancas, un corazón colgante, un par de ositos horrorosos y algo más que no supe identificar. Lo mejor, la placa que lleva delante, junto al volante: “Chico guapo”. Al menos, yo hubiera puesto una verdadera macarrada, del tipo “soy peligroso” o alguna flipada semejante. Como son los malotes cutres del barrio, los preteenagers les adoran. ¡Cómo está el mundo!

3 comentarios:

Lucia dijo...

Je je, si que es colorido tu barrio!

Contra Marea dijo...

Ayer conocí a un engominado del kebab, desconozco si será el mismo, pero no deben haber muchos así en esta ciudad. Impresionante!!

Anónimo dijo...

un día os moriréis de modernos que sois...