sábado, 24 de enero de 2009

Escapadas cercanas: Calas de Irta

Quizás el destino propuesto puede sorprender en esta ocasión. ¿Visitar unas calas en esta época del año y con este fresquito? Y, sí, reconozco que a priori pueda sorprender pero hay que explicar que estas calas se encuentran en un sitio muy especial y cualquier momento del año es bueno para disfrutar de uno de los últimos paisajes vírgenes del Mediterráneo español. Además, si lo descubrís ahora seguro que os encantará volver y disfrutarlo en otra época del año y bajo otras condiciones atmosféricas, por ejemplo en verano y aprovechar para darse un buen chapuzón en las cristalinas aguas de estas calas.

Las calas de Irta salpican el paisaje litoral del Parque Natural de la Sierra de Irta y se complementan con zonas de acantilados y de vegetación baja, compuestos por matorral mediterráneo, plantas aromáticas y palmeras enanas; conformando 12 kilometros de costa entre las localidades de Alcossebre y Peñíscola.

Para acceder a ella se parte desde la urbanización de las Fuentes, en Alcossebre, siguiendo una pista de tierra, en no muy mal estado y casi paralela a la costa, que nos permitirá ir descubriendo las diferentes calas según seguimos dirección Norte.

Las primeras calas que aparecen, perfectamente señalizadas, son de piedras (Mundina, Cubanita, Argilaga). Vale la pena internarse más en el paraje y descubrir las calas de fina arena y con formación de dunas, del Pebret y el Russo. En esta época del año es fácil el avistamiento de colonias de gaviotas y cormoranes.

Siguiendo la pista en dirección norte descubriremos una antigua torre de vigilancia, la llamada Torre Badum.

Finalmente desembocaremos a una carretera asfaltada en las inmediaciones ya de Peñíscola.

En algunos lugares de esta costa tiene lugar un fenómeno curioso y único, brotan manantiales de agua dulce en la orilla del mar. Estas aguas procedentes de las entrañas calizas de la Sierra de Irta, donde las lluvias se infiltran fácilmente debido a la presencia de una abundante vegetación forestal y un suelo permeable, emergen finalmente junto al mar, a través de surgencias como las que se encuentran en la playa del Pebret y en la base de los acantilados de Torre Badum.

Por último una recomendación para comer: el restaurante Can Roig de Alcossebre. Posee una bonita terraza frente al mar y hacen un arroz de algas y carabineros impresionante. Probadlo, no os defraudará.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya he estado allí alguna vez, pero después de leer el artículo me apetece mucho volver.

chispa dijo...

Parece mentira que estos pequeños paraísos estén tan cerca de nosotros y no los conozcamos. A veces nos preocupamos tanto por el "viaje de nuestra vida" y nos olvidamos de disfrutar lo que tenemos "al costat".