martes, 18 de noviembre de 2008

La Despensa. Basta ya de minimal

Que esto de la música electrónica es un ciclo, lo sabemos todos. Quizás más este género que cualquier otro necesita de un reciclaje constante, de mentes inquietas que buscan entrar en campos desconocidos hasta la fecha para dar de beber su néctar de los dioses a las masas. Son ciclos que van por meses, años, temporadas, depende… pero va por ciclos. Llevábamos años sometidos en la espiral austera del minimal, elevado a categoría musical del Beatport gracias a los ahora desconocidísimos Richie Hawtin y Villalobos (Pillaglobos para los amigos), ellos junto a otros nombres hicieron que el minimal de años atrás, se convirtiera en el 'maximal' deprimente actual. Podemos encontrar verdaderas joyas minimal en la discografía de ambos visionarios, sobretodo en los primeros ep’s, como ese Dexter increíblemente rotundo de Villalobos a base de puro bombo y platillo, sin concesiones a la galería, redondo. Esas canciones, verdaderos himnos minimal, dieron paso a un batiburrillo de dj’s que viendo el filón, aprovecharon para hacer y deshacer lo que les vino en gana, y ahí fue cuando todos perdimos.

Por suerte o desgracia, los ciclos empiezan y acaban. Durante los últimos meses la tónica predominante ha sido la vuelta descarada del house. De momento parece que todo va bien y funciona. Dj’s y productores aún no están empezando a meter zarpazo del house para planchar y planchar temas como si camisas del Zara se tratara, aunque algo acecha en el horizonte y empieza vislumbrase ya, como ese Diva artefacto masivo-pistero, no exento de calidad, producido por uno de los grandes de éste género durante los últimos años, Sebo K.

Pero es gente relativamente nueva en esto la que lo está volviendo a poner en orbita, gente como Guillaume & The Coutu Dumonts. Su tremendo remix del tema Mogane de Sety del pasado verano nos devuelve a la belle epoque 'jausera' de antaño. Y lo mejor de todo es que lo hace siguiendo el guión de lo que una canción house cualquiera pueda tener, comienzo suave, bombo, platillo, vocales, subidón, y llanura final. Junta todos éstos elementos pero lo hace de una manera muy diferente en cuanto a matices se refiere, con clase. Entra un bombo contundente y gomoso, con mucho groove, entran percusiones tropicales que enlazan con un pedazo de voz soul femenina que te anima a entregar tu cuerpo a la pasión desenfrenada. Piensas que estás en Varadero rodeado de bellezas cubanas bebiendo piña colada y sin más, un giro inesperado te transporta al Chicago de los 90’s y hace empezarlo todo una y otra vez. Ese es el house, el buen house.

Y es que al final serán verdad esos versos pegadizos del chileno Matías Aguayo en su canción Minimal donde nos comentaba: “…es lo que bailo, otras movidas…basta ya de minimal.”.

5 comentarios:

Lidón B dijo...

bienvenido al planeta gris, señor Llopsuey
Un placer leerte por aquí!

:)

suellen dijo...

Bien Llopsuey Bien!!!

Excelente debut!!!

Y ya sabes que a mí tanto minimal...

Buenísimo lo de 'Pilla-globos', juaaaaassssss!!!

PiNcHo dijo...

ahi te he visto bien!

bienvenido al planeta de los grises

mua mua

llopsuey dijo...

Muchas gracias señoritas. Un plaser.

besossss

Contra Marea dijo...

Desde luego, menuda corte de admiradoras tienes, no te puedes quejar. A ver si así subimos las visitas!!!!