lunes, 29 de diciembre de 2008

Diccionario gris: Amores que matan


En una ocasión tuve que hacer de intérprete entre la Policía y una pareja inglesa de motoristas cincuentones que habían venido a la concentración de Harley Davidson en Benicàssim.
Al parecer, el 'señor' motorista había agarrado violentamente del cuello a su mujer durante una cena en un bar, y un grupo de jóvenes que lo habían presenciado llamaron a la Policía Municipal que se presentó de inmediato e interrogaron por separado tanto a la mujer como al hombre de una manera muy exhaustiva y muy profesional.
La mujer Policía trataba de sacarle la verdad a la señora, que entre sollozos no dejaba de disculpar al marido. Después de un buen rato, y asegurándose de que la mujer estaba acompañada de amigos, pasaron a interrogar al marido el cual seguía pensando que no había hecho nada malo.
“Ha tenido mucha suerte”-le dijo la mujer Policía-“aquí nos tomamos estas cosas muy en serio. Si alguien nos llama esta noche informando sobre una actitud similar, usted pierde su avión de vuelta a Inglaterra”.

“Nos tomamos estas cosas muy en serio”- la mujer Policía se refería evidentemente a la Violencia de Género.

Violencia de Género: Es todo acto de violencia fundamentado en el sexo que da o puede dar como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en el vida privada. (Resolución 48/104 de la Asamblea General de la ONU, Declaración para la eliminación de la violencia contra la mujer, 20 de diciembre de 1993).

Y es cierto que nos lo tomamos en serio. De ahí que el grupo de adolescentes llamara a la Policía y que la Policía reaccionara tan rápido.
Las instituciones públicas trabajan duro para conseguir concienciar a la sociedad sobre la igualdad entre hombres y mujeres y la eliminación de la violencia de género.
Más de mil jóvenes entre 14 y 16 años asistieron a los talleres organizados por el Ayuntamiento a lo largo de todo el año en los que se trataba de educar a las generaciones futuras para evitar el comportamiento machista que ha estado arrastrando nuestra sociedad durante muchos años. Y es que la clave está en la educación, y en liberar a los jóvenes de esos estereotipos sexistas que se han transmitido de padres a hijos y que pueden acabar en violencia.

Las cifras son apabullantes. En nuestro querido y pacífico Castellón tenemos a 11 mujeres en situación de riesgo alto (según los últimos datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno de la capital de La Plana), lo que significa que tienen que ser escoltadas en su trabajo y en la escuela de sus hijos por miedo a ser asesinadas. Y tenemos alrededor de 650 en estado de riesgo medio-bajo. ¿Cómo es posible?

La prisión de Castellón tiene a más de cien hombres (15% de la sociedad reclusa)
encarcelados por causas de Violencia de Genero, siendo la segunda causa de ingreso en prisión.
La sociedad española es consciente de esta barbarie que estamos sufriendo y ha tratado de darle una solución jurídica: lo que antes eran faltas, ahora son delitos, y al maltratador se le trata como lo que es: un delincuente que debe ir a la cárcel.
Pero aun no se ha conseguido llegar a una solución social que pueda vencer la locura de estos enfermos que matan a su pareja y después atentan contra su propia vida. ¿Cómo amenazar con privar de libertad a alguien que está dispuesto a quitarse la vida? ¿Cómo ha podido llegar la sociedad a esto?

Un polaco recién llegado a España se quedó atónito escuchando el telediario: “¿pero vosotros matáis a vuestras mujeres?”
Aparentemente la violencia de género se ha convertido en una lacra exclusivamente española, pero en la realidad se trata de una falta de información. Muchos países aun no se atreven a llamar por su nombre a la violencia de género, ni se han preocupado en investigar ni hacer estadísticas. Reconocer un problema es el primer paso, y creo que España empieza a concienciarse. Esperemos que el 2009 sea el año con menos casos de muerte, menos mujeres maltratadas, y si las hay, que haya entonces mas denuncias.
Y para Reyes: un tambor, por si a alguien le apetece golpear.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo te secundo! - Sergio Babiloni!
Y feliz Año Nuevo!

maribel dijo...

Es cierto. Tenemos la solución jurídica, pero nos falta la educacional. Falta concienciarnos contra la violencia y no sólo escandalizarnos ante la noticia de una nueva víctima mortal. Por eso es fundamental que se hable de hechos como el que relatas. Hay que visibilizar y denunciar públicamente esas situaciones de violencia que muchas veces aceptamos casi como normales.