viernes, 19 de diciembre de 2008

Planeta Cine #08

Las vavaciones navideñas ya están aquí y con ellas todo el tiempo del mundo para ver buen cine. Parece que las distribuidoras lo saben y se han dispuesto a estrenar algunos de los mejores títulos del año para estas fechas. El viernes próximo será día 26 de diciembre y al siguiente será 2 de Enero, de modo que durante los próximos quince días no tendremos entrega semanal de Planeta Cine, así que aprovecharemos esta octava edición para destacar lo que desde mi siempre humilde punto de vista no debéis dejar pasar si estas fiestas os pasáis por las salas de cine de nuestro país.

Para empezar, permitidme que os hable de una de las mejores películas del año, toda vez ni siquiera fue producida en 2008 sino en 2007, e incomprensiblemente no se ha distribuido antes en España. Os hablo de My Blueberry nights, de uno de mis directores favoritos y además uno de los más destacados rupturistas con el lenguaje cinematográfico hegemónico: el hongkonés Wong Kar-Wai. Este magno cineasta, cuya apuesta cinematográfica muchos ya asociamos incluso con el mítico Jean-Luc Godard, nos trajo hace unos años la que es sin duda su mejor película, una obra maestra total y absoluta que se llamó aquí Deseando Amar (siempre mejor en el original: In the mood for love). En algún Planeta Cine le dedicaremos a esta maravilla del séptimo arte el espacio que merece, pero ahora es turno de introduciros My Blueberry Nights, su arriesgada primera incursión en la occidentalidad, con localizaciones (Nueva York, Memphis, Las Vegas...) y reparto (Jude Law, Natalie Portman, Norah Jones, David Strathaim...) norteamericanos. Muchas voces dudaban de las posibilidades de este trasvase, que anticiparon lesivo para Kar-Wai, pero la película demuestra que estamos ante un director insobornable, capaz de llevar su manera entender el cine más allá del exotismo de las fronteras orientales. My Blueberry nights traza el viaje espiritual y emocional de una joven que, tras ser dejada por su novio, inicia un viaje por la mítica Ruta 66 norteamericana en busca de experiencias y vivencias con las que evadirse y redimirse. Un argumento de 'road movie' clásica que Kar-Wai eleva hasta cotas impensables. Su dominio del fuera de campo, su apabullante fotografía, sus grietas en el espacio-tiempo, sus ralentizaciones, sus silencios, sus miradas, su magistral banda sonora (donde rescata acordes de aquel maravilloso Yumeji's Theme de Deseando amar)... todo es una magistral lección de cine. Si bien carece del exotismo y la complejidad narrativa de sus antecesoras orientales (especialmente la manierista y enmarañada 2046) y ciertamente no es su obra más brillante, os recomiendo encarecidamente que la veáis, y luego, en casa, completéis un ciclo improvisado con Deseando amar (una película que uno jamás se cansa de ver, pues cada plano esconde una historia) y lo ampliéis con 2046 (según lo lúcidos que estéis) o disfrutando con otras rarezas como Chungking Express o Days of being wild.


Me he dejado llevar por mi Wongkarwaísmo y me como mucho del espacio del resto de estrenos. En otra esfera de la concepción cinematográfica se halla el remake de Ultimátum a la tierra, dirigido por el Scott Derrickson de la muy interesante y sorprendentemente verosímil El exorcismo de Emily Rose. Si bien este remake pierde en todos los sentidos en su comparación con la original de Robert Wise de 1951, no todo en él es desdeñable. Su primer tramo, su planteamiento y su inicial incertidumbre, recuerda por momentos a la última de las obras del genial M. Night Shyamalan: El incidente, las esferas que aparecen en distintos lugares son herencia incontestable del clásico de la animación nipona de los 80: Akira, y el momento en el que Jennifer Connelly es reclutada junto con el resto de científicos ante la nave que aterriza en Central Park (en la original lo hacía en Washington) tiene una puesta en escena muy similar a la mítica Encuentros en la tercera fase de Spielberg. Por lo demás, a partir de ahí se empeña en hacer gala de unos efectos especiales al estilo de producciones catastrofistas como El día de mañana de Roland Emmerich, y Keanu Reeves tiene un papel, cuanto menos dudoso, como el extraterrestre Klaatu. Vamos, que si os pasáis por el cine y elegís esta película, al llegar a casa, como os decía con My blueberry nights, os recomiendo que os hagáis con la maravillosa edición remasterizada en dos discos de la original Ultimátum a la tierra de 1951 y evidenciéis en vuestras butacas que las comparaciones son odiosas. Un solo apunte más en este sentido. En la ciencia ficción de los 50, mítica por otra parte, el miedo al otro, al ser del espacio exterior, tenía su cristalización sociológica en las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, y el terror comunista, de ahí el boom de este cine de la época. Ahora parece que nuestro temor es el omnipresente y ya muy recurrente cambio climático, pues en la cinta original Klaatu avisaba que si los humanos no dejábamos de matarnos los unos a los otros (guerra nuclear) merecíamos ser exterminados y "reiniciar" la humanidad. El Klaatu de Reeves hoy nos dice que estamos acabando con nuestro mundo por cuestiones medioambientales, vamos que merecemos morir por no haber votado a Al Gore...

Son muchos los estrenos para estas navidades, especialmente infantiles y familiares. Hay mucho cine de animación y mucha comedia para ver en familia. Yo voy a obviar este tipo de cine y hablaros ya sólo (por cuestión de espacio) de los otros tres destacados estrenos de estas fiestas. Uno de ellos se estrena hoy 19 de Diciembre y se llama El intercambio, de visionado absolutamente imprescindible para todo aquel que aún cree en el cine clásico. De mano del más clasico de todos los cineastas de lc ontemporaneidad norteamericana, el maestro Clint Eastwood, llega la historia de una madre que, en pleno Los Ángeles de la Depresión, pierde a su hijo y tras ser recuperado cinco meses después por la policía, está convencida de que este niño no es su hijo, hecho que la llevará a emprender una cruzada personal para probar la corrupción policial y política de una época que los Estados Unidos prefieren olvidar. Lección de cine con mayúsculas que de nuevo el abuelo Clint convierte en un clásico instantáneo ya desde que uno sale por la puerta del cine. Excepcional interpretación de Angelina Jolie, que ya os adelanto huele a Oscar a la mejor actriz protagonista para este año (recordemos que ya ganó el de actriz secundaria por Inocencia interrumpida). Película que no debéis perderos.

También se estrenan la semana próxima dos títulos importantes. El primero de ellos es Australia, la nueva película del australiano Baz Luhrmann, creador de la nunca suficientemente valorada Moulin Rouge! (y que algún día dedicaremos un espacio preferente en nuestra sección) y de los otros dos elementos de su "trilogía de la cortina roja" que fueron El amor está en el aire (Strictly Ballroom, 1992) y aquella rocambolesca versión de Romeo y Julieta con Leonardo di Caprio y Claire Danes. En esta ocasión, presenta la producción australiana más cara de toda la historia, una mastodóntica obra de casi tres horas de duración empeñada en ofrecer al espectador aventuras a lo Indiana Jones, recuerdos dramátricos y melancólicos de un país lejano a lo Memorias de África (de hecho hay momentos de cita casi explícita a este título), western contemporáneo, momentos humorísticos... y es precisamente en este batiburrillo donde Luhrmann se pierde. La película es una obra magna que además cuenta con dos actores de talla indiscutible, los también australianos Nicole Kidman y Hugh Jackman. Altamente recomendable (ya os avisaba que hoy sólo propondría títulos destacados), adolece de excesivo metraje y de desproporcionadas dimensiones, en un envite que pretende situarla como una suerte de Lo que el viento se llevó post-moderna pero que precisamente en esa grandilocuencia perece la consciencia por parte de Luhrmann de estar ante una creación descomunal e inabarcable. Esperemos que no le suceda como a la Waterworld de Kevin Costner...


Cerramos brevemente con el ogro gran estreno del día de Navidad, The Spirit, escrita y dirigida por Frank Miller, el auténtico renovador del lenguaje hibridado entre novela gráfica y cine, pues ahí están sus excelentes 300 o Sin City. Mucho más en la línea de esta última, The Spirit es la adaptación a la gran pantalla de la novela gráfica original de Will Eisner, padre del cómic (no en vano lo que representaría los premios Oscar de la viñeta llevan su nombre), con un excelente reparto con Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson, Eva Mendes, Paz Vega y Gabriel Macht, que da vida a un superhéroe enmascarado sin poderes que protege del crimen a los habitantes de Central City. Toda una maravilla visual, donde las siluetas y los blancos y negros puros se impregnan de rojos exuberantes y texturas imposibles, una cita obligada para los amantes de la viñeta y para todos aquellos que nos desbordamos las retinas con la belleza y la violencia artificiosa de Sin City. Todo ello, propuestas para estas navidades desde Planeta Cine. Hay muchas otras opciones, pero estas son las que, desde mi posición extraordinariamente entrecomillada de """experto""" en la materia, os recomiendo que no dejéis pasar. Felices fiestas a todos, y mucho mucho mucho cine.

4 comentarios:

mada senerb dijo...

Killo, que te has dejado uno de los estrenos más importantes del año... el estreno en cines del documental La Sombra del Iceberg je je ;).

Iván Bort Gual dijo...

Jajajaja ¡Es verdad! Qué fallooooo!!!

Lidón B dijo...

Me encantó My Blueberry Nights aunque Jude Law patine con el acento de Manchester...

:)

Contra Marea dijo...

¿Ya la has visto? petarda!!! ¿no íbamos a verla juntas? ten amigas para esto...